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30 preguntas de entrevista de trabajo con respuestas modelo
Por el Equipo re•startActualizada el
Cómo usar esta guía
Las respuestas son ilustrativas: los cargos, los años y las cifras están inventados para mostrar la forma, y no son de personas reales. No las aprendas de memoria. Léelas para ver el orden, escribe la tuya con tus datos y dila en voz alta hasta que te salga sin leer. Cada una se dice en menos de un minuto. Si en la entrevista te hacen una pregunta que no está acá, casi seguro es una de éstas con otras palabras.
Una idea
La respuesta directa, en la primera frase. Quien pregunta no debería tener que esperar a que termines para saber qué contestaste.
Un ejemplo concreto
Una situación real, con el problema, lo que hiciste tú y el resultado. Es lo que distingue una respuesta de un adjetivo, y es lo que después te van a preguntar en las referencias.
Qué cambió
El antes y el después, con una cifra si la tienes y con palabras si no. Si una cifra no la puedes respaldar, no la digas.
Tres preguntas de la lista tienen guía propia, porque son las que más se buscan: «háblame de ti», «por qué saliste de tu último trabajo» y el tiempo sin trabajar. Acá van con una respuesta corta; en su guía están los ejemplos según tu caso.
Sobre ti
Son las primeras y las que marcan el tono. Quien entrevista quiere saber qué haces, si lo haces bien y si te conoces. Ninguna se responde con la biografía ni con adjetivos.
Soy ingeniera comercial y llevo quince años en ventas de consumo masivo; los últimos seis, como jefa de canal tradicional para la zona centro. Lo que mejor hago es abrir clientes en terreno y que se queden: en ese cargo pasamos de 900 a 1.400 almacenes activos con el mismo equipo. Busco un cargo donde el canal tradicional sea una prioridad, y por lo que leí del aviso, aquí lo es.
Qué haces hoy, tu trayectoria en una línea con un resultado y por qué este cargo. En un minuto. La guía «Háblame de ti» trae cinco versiones según tu caso y la de 30 y 90 segundos.
Dos, y las dos las puedo mostrar. La primera es ordenar información para que otros decidan: en mi último cargo el cierre mensual tomaba doce días y lo dejé en cinco, y hoy las tres plantas trabajan con el mismo reporte. La segunda es formar gente: de los cuatro analistas que tuve a cargo, dos son hoy jefes de área. No digo que sea buena en todo; en esas dos cosas, sí.
Una o dos fortalezas, cada una con su prueba. «Soy responsable y proactiva» lo dice todo el mundo y no se puede comprobar.
Me cuesta delegar lo que sé hacer rápido. Durante años revisaba yo mismo cada propuesta antes de que saliera, y eso me convirtió en el cuello de botella del equipo. Lo que hice fue definir qué propuestas tenían que pasar por mí y cuáles no, y armar una pauta de revisión para las demás. Hoy reviso una de cada cuatro, y las otras salen igual de bien. Todavía me tengo que aguantar las ganas, pero ya no las freno.
Una debilidad verdadera y que no sea el centro del cargo, qué hiciste con ella y en qué va. «Soy muy perfeccionista» es una fortaleza disfrazada y se nota.
Diría que soy la persona a la que le pasaba los problemas que no tenían dueño. Cuando la empresa cambió de sistema contable, nadie quería coordinar la migración entre las tres plantas y me la dieron a mí; salió en el plazo y sin atrasar ningún cierre. También diría que a veces le discutía demasiado, y es cierto: cuando creo que algo está mal, lo digo. Aprendí a decirlo una vez, con argumentos, y después a sumarme a la decisión.
Algo bueno con un ejemplo y algo mejorable dicho con calma. Si te piden referencias, lo que digas acá tiene que calzar con lo que diría esa persona.
La planta de Rancagua. Cuando llegué, la disponibilidad estaba en 88 por ciento y cada falla grande pasaba por mi teléfono. En dos años la subimos al 95, y lo que más me enorgullece no es el número: es que los supervisores hoy resuelven solos casi todo, porque armamos un plan de mantención preventiva y los formamos para usarlo. Cuando me fui, la planta siguió igual. Ése es el logro.
Uno solo, el que más se parezca al cargo, con el antes y el después. Mejor si el resultado sigue funcionando sin ti.
Hace tres años lancé una promoción en el canal tradicional sin revisar el stock de la bodega regional. Se vendió el doble de lo previsto y no pudimos entregar: perdimos clientes que habíamos ganado ese mismo año. Lo asumí con el gerente ese mismo día, llamamos uno por uno a los almacenes afectados y desde entonces ninguna promoción sale sin una validación de stock firmada por logística. Fue un error caro y lo aprendí de una vez.
Un error real, con consecuencia, lo que hiciste después y qué cambió. Sin culpar a otros y sin elegir un error que en realidad sea un mérito.
Sobre tu salida y tu búsqueda
Quien pregunta quiere saber si hay algo que le deba preocupar y si este cargo tiene sentido para ti o es uno más. Las respuestas son cortas, sin detalle de más, y vuelven rápido a lo que buscas.
La empresa fusionó dos áreas comerciales y una de las dos jefaturas sobraba. La mía fue la que se cerró, en julio. Me fui en buenos términos y con las referencias de mi gerente. Lo que me llevo de esos seis años es el canal tradicional, y es lo que quiero seguir haciendo: por eso estoy acá.
La razón en una frase, sin adjetivos sobre la empresa, y de vuelta a lo que sabes hacer. La guía «Cómo explicar un despido» trae seis versiones según el motivo.
Salí en marzo. Los primeros dos meses los dediqué a mi papá, que estuvo hospitalizado; hoy está bien y eso está resuelto. Desde junio estoy buscando con calma, hice un curso de Power BI que me faltaba, y le ayudé a una pyme de un amigo a ordenar su control de gestión. Sigo vigente en lo mío y estoy disponible para empezar cuando ustedes lo necesiten.
Una frase con la verdad y un verbo, qué está resuelto, y de vuelta a lo que sabes hacer. La guía «Cómo explicar un tiempo sin trabajar» trae seis ejemplos según el motivo.
Porque en mi cargo actual ya hice lo que había que hacer. Llegué a ordenar el abastecimiento de la faena y en tres años quedó funcionando; lo que viene es mantenerlo, y eso lo puede hacer el equipo que formé. Este cargo tiene un problema que todavía no está resuelto, que es integrar la compra de tres países, y eso es lo que me interesa hacer ahora.
Hacia adelante, no en contra de donde estás. Nada malo de tu empresa actual: quien te escucha piensa que mañana dirías lo mismo de la suya.
Sé que son una empresa familiar de alimentos con tres plantas, que en los últimos dos años abrieron exportación a Perú y Colombia, y que el aviso dice que buscan ordenar las finanzas para crecer. Leí la memoria del año pasado y me llamó la atención que el margen bajó mientras la venta subía; supongo que parte de este cargo tiene que ver con eso. Me gustaría que me contaran si voy bien encaminado.
Tres cosas concretas que leíste y una pregunta. No recites la página «Quiénes somos»: muestra que pensaste en su problema.
Porque junta las dos cosas que mejor sé hacer y que rara vez van juntas: producto y cliente. Llevo doce años en desarrollo de productos y los últimos cuatro trabajé directo con los clientes grandes para definir qué se fabricaba. El aviso pide justamente a alguien que traduzca lo que pide el cliente en algo que la planta pueda hacer. Es lo que hago bien y es lo que quiero seguir haciendo.
Qué del cargo calza con lo que sabes hacer. Es la única respuesta que cambia en cada entrevista y la que muestra que leíste el aviso.
Haciendo esto mismo, con más alcance. Si en cinco años el abastecimiento de las tres plantas funciona como un solo sistema y el equipo lo maneja sin mí, habré hecho bien mi trabajo, y lo natural sería que me tocara mirar la operación completa. No busco un cargo para pasar a otro: busco uno donde el trabajo de cinco años valga la pena.
Compromiso con el cargo y ganas de crecer, en ese orden. Ni «en tu silla» ni «no sé».
Sobre cómo trabajas
Empiezan con «cuéntame de una vez que…» y se responden siempre igual: la situación, lo que hiciste tú y el resultado. Lo que buscan es ver cómo te comportas, no cómo dices que te comportas.
El jefe de producción y yo chocábamos todas las semanas por el plan de mantención: él quería la planta corriendo y yo quería pararla para prevenir. Un día lo invité a armar el plan juntos, con sus números de producción y los míos de fallas. Acordamos ventanas fijas de mantención los domingos en la noche, cuando la demanda es más baja. Las paradas no programadas bajaron a la mitad y él fue el primero en defender el plan ante la gerencia.
Un conflicto real de trabajo, no personal, lo que tú hiciste para resolverlo y cómo terminó. Sin villanos.
Ordenando. En el cierre de año pasado se juntaron la auditoría externa, el cambio de sistema y la salida de un analista, todo en diciembre. Lo primero que hice fue escribir qué tenía fecha fija y qué podía esperar, repartir lo fijo entre los tres que quedábamos y avisarle al gerente qué no iba a salir ese mes y por qué. Salió todo lo que tenía fecha, y lo demás, en enero. La presión no me bloquea; lo que me bloquea es no saber qué va primero.
Una situación con presión de verdad y qué hiciste con ella. «Trabajo muy bien bajo presión» no se puede comprobar.
El lanzamiento de la línea de cocina en el canal digital. Pensamos que lo que vendía en tienda vendería igual en línea, y no: en seis meses no llegamos ni a la mitad de la meta. Lo que no vimos fue que el cliente en línea compra por foto y la nuestra no mostraba el tamaño real. Lo corregimos, cambiamos las fotos y las fichas, y al año siguiente la línea fue la segunda más vendida en línea. Desde entonces no lanzo nada sin probar antes con veinte clientes reales.
Qué pasó, por qué, qué cambiaste. Lo que miran es si aprendes, no si todo te sale bien.
Defino qué es lo peor que puede pasar si me equivoco y si se puede corregir. Cuando faltó un repuesto crítico en la faena y el proveedor habitual no respondía, tenía dos opciones: esperar tres días o comprarle a un proveedor nuevo sin homologar. El costo de parar la faena era mucho mayor que el de un repuesto que después hubiera que cambiar. Compré, documenté por qué y homologamos al proveedor después. Si el error se puede revertir, decido rápido; si no, pido más datos.
Un criterio claro y una vez que lo usaste. Es la pregunta de quien va a darte autonomía.
Primero hablando con esa persona, a solas y con datos. Tuve un supervisor que llevaba tres meses entregando los reportes tarde. Le mostré las fechas y le pregunté qué pasaba: tenía a su mamá enferma y no había querido decirlo. Acordamos un horario distinto por dos meses y que un compañero lo cubriera los martes. Volvió a entregar a tiempo y sigue en la empresa. Si después de conversar y ajustar nada cambia, también he tenido que tomar la decisión de que la persona se vaya; pero nunca antes de conversar.
Conversación, acuerdo, seguimiento, y la decisión difícil si hace falta. Muestra que no evitas el problema ni lo resuelves a gritos.
Se lo digo, una vez y con argumentos, antes de que la decisión esté tomada. Cuando mi gerente quiso cerrar la bodega regional para ahorrar arriendo, le mostré que el costo de despacho desde Santiago se comía el ahorro en ocho meses. Lo revisó y la bodega se quedó. Otras veces me ha escuchado y ha decidido distinto, y ahí me sumo a la decisión y la defiendo frente al equipo como si fuera mía. Lo que no hago es discutirla por detrás.
Desacuerdo de frente y lealtad después. Las dos partes tienen que estar.
Las incómodas
Son las que la gente teme y las que más se buscan. Casi todas esconden una preocupación concreta: que te vayas pronto, que cuestes mucho, que no te adaptes. La respuesta nombra esa preocupación y la contesta con calma, sin ofenderse y sin pedir disculpas.
Por lo que sé del cargo y de lo que paga el mercado para una subgerencia de finanzas en una empresa de este tamaño, estoy pensando en un rango entre tres millones y medio y cuatro millones líquidos. Me interesa más el cargo que la cifra exacta, así que si están en otro rango, me gustaría saberlo para conversarlo.
Un rango que investigaste antes, dicho sin rodeos, y la puerta abierta a conversar. Ni «lo que ustedes ofrezcan» ni una cifra que no puedas sostener.
Entiendo la pregunta: les preocupa que me aburra y me vaya. Lo que busco en esta etapa es justamente esto: un cargo donde haga lo que mejor sé hacer, sin la parte de la gerencia que ya hice y que no extraño. Y la experiencia extra no es un problema para ustedes, es una ventaja: el ordenamiento del cierre que hice en mi último cargo lo puedo repetir acá en menos tiempo, porque ya sé dónde se traba.
Nombra la preocupación real, que es que te vayas, y contéstala. Después, convierte la experiencia en un beneficio para ellos.
No. En mi último cargo mi gerente tenía quince años menos que yo y fue de los mejores jefes que he tenido: sabía de datos lo que yo no, y yo sabía de la operación lo que él no. Lo que me importa de un jefe es que sea claro y que decida; la edad no entra en eso. Y si ustedes tienen esa duda, prefiero que la conversemos ahora y no después.
Una respuesta corta, un ejemplo de que ya pasó y salió bien, y nada de ironía.
La uso todos los días, y no toda: la que me sirve. Manejo bien Excel y Power BI, y el año pasado armé los tableros de control de la gerencia. Con inteligencia artificial la ocupo para preparar reuniones, resumir informes largos y revisar borradores; no la ocupo para decidir. Lo que no sé, lo aprendo rápido: el sistema contable nuevo lo tuve que aprender en un mes y terminé capacitando al resto del equipo.
Herramientas concretas, para qué las usas y una prueba de que aprendes. Es la pregunta donde más se nota el prejuicio por edad, y se desarma con hechos.
Estoy en dos procesos más, los dos en cargos parecidos a éste, en consumo masivo. Uno está en la segunda entrevista. No tengo ninguna oferta firmada todavía. Les cuento porque prefiero que lo sepan: éste es el cargo que más me interesa de los tres, por el canal tradicional, y si avanzamos, me gustaría que los tiempos nos calzaran.
La verdad, sin inflar ni esconder. Si tienes otra oferta, dilo con fecha; si no, no la inventes.
Hoy no tengo contrato, así que puedo empezar cuando ustedes lo necesiten; si me dan una semana para cerrar un trabajo que le estoy haciendo a una pyme, mejor, pero no es condición. Si fuera desde un trabajo, tendría que dar el aviso de treinta días que corresponde, y lo cumpliría: lo mismo que haría con ustedes.
Una fecha clara. Si tienes trabajo, el aviso que corresponde; quien te contrata valora que cumplas con la empresa que dejas.
Para cerrar
Las últimas preguntas deciden con qué se queda quien entrevista. Son las que más se improvisan y las que más conviene llevar preparadas, en especial la última: la que te hacen a ti.
Porque el problema que describe el aviso ya lo resolví una vez. Buscan a alguien que ordene las finanzas para crecer: en mi último cargo tomé un cierre de doce días y lo dejé en cinco, sin parar la operación y con el mismo equipo. Eso lo puedo hacer acá, y más rápido, porque ya sé dónde se traba. Y me quedo: busco un lugar donde el trabajo de varios años valga la pena, no un paso a otro cargo.
Su problema, tu prueba de que lo resuelves y por qué te vas a quedar. Es el resumen de toda la entrevista en cuatro frases.
Ver que algo que no funcionaba empieza a funcionar, y que la gente que lo hace funcionar sea el equipo y no yo. Lo que más disfruté en la planta no fue subir la disponibilidad: fue el día en que una falla grande se resolvió sin que nadie me llamara. Me motiva dejar cosas que sigan andando cuando no estoy.
Una motivación concreta y un momento en que la sentiste. «Los desafíos» no es una motivación.
Que las decisiones comerciales se tomaban en Santiago y llegaban a la zona cuando ya no se podían discutir. Lo entendí, porque la empresa era grande, y traté de acortar esa distancia mandando un reporte semanal de la zona que después se volvió la base de la reunión comercial. Pero me gustaría trabajar donde la decisión esté más cerca del cliente, y por el tamaño de ustedes, creo que acá lo está.
Algo real, dicho sin rencor, qué hiciste al respecto y por qué este cargo lo resuelve. Nada de jefes ni de personas.
Tres cosas. Leo dos boletines del rubro cada semana, uno de logística y uno de minería. Estoy en un grupo de doce jefes de abastecimiento de distintas empresas que nos juntamos una vez al mes a comparar problemas. Y este año hice un curso de gestión de contratos que me faltaba. No sigo todo lo nuevo: sigo lo que le sirve a mi trabajo.
Cosas concretas y recientes. Si no tienes ninguna, es la señal de que hay que empezar antes de la próxima entrevista.
Sí, una cosa. No me preguntaron por el cambio de sistema contable, y creo que es importante para este cargo, porque en el aviso dicen que lo van a cambiar el próximo año. Yo lideré uno en mi última empresa: salió en el plazo y sin atrasar ningún cierre, y sé qué errores no repetir. Si les sirve, les puedo contar cómo lo haría acá.
Siempre hay algo. Llévalo preparado: la pieza de tu experiencia que más calza con el cargo y que todavía no salió.
Tres. ¿Qué tendría que haber pasado en un año para que ustedes digan que esta contratación salió bien? ¿Por qué está abierto el cargo: es nuevo o alguien se fue, y por qué? Y ¿cómo sigue el proceso desde acá y en qué plazo tienen pensado decidir?
Siempre con preguntas, y nunca sobre vacaciones ni beneficios en la primera entrevista. Las tres de arriba sirven en cualquier cargo; agrega una sobre lo que leíste de ellos.
Lo que conviene evitar en cualquier respuesta
Evitar
- Adjetivos sin prueba («proactivo», «comprometido», «orientado a resultados»): los dice todo el mundo. Un ejemplo dice lo mismo y se cree.
- Hablar mal de la empresa o del jefe anterior: quien te escucha piensa que mañana vas a hablar así de la suya.
- Pasar de un minuto: si la respuesta es larga, sobra contexto. La situación se cuenta en dos frases; el resto es lo que hiciste tú.
- Responder con «nosotros» cuando te preguntan por ti: quieren saber qué hiciste tú dentro del equipo.
- Inventar una cifra: te la van a preguntar de nuevo, en las referencias o en la segunda entrevista.
- Pedir disculpas por la edad, por la salida o por el tiempo sin trabajar: le enseñas a la otra persona a ver un problema donde no lo hay.
- Aprenderte las respuestas palabra por palabra: suena leído y te pierdes si te interrumpen. Aprende el orden y tus ejemplos.
- Irte sin hacer preguntas: dice que el cargo te da lo mismo.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debe durar cada respuesta?
Menos de un minuto; hasta un minuto y medio si te piden un ejemplo completo. Si pasa de dos minutos, sobra contexto. La situación se cuenta en dos frases y el resto es lo que hiciste tú y qué cambió.
¿Tengo que preparar las treinta?
No. Prepara tus ejemplos, que son cinco o seis situaciones reales con un resultado, y sirven para casi todas. Las que sí conviene escribir y decir en voz alta son «háblame de ti», por qué saliste, tus fortalezas y tu debilidad, la pretensión de renta y las tres preguntas que vas a hacer tú.
¿Qué hago si me preguntan algo que no sé responder?
Dilo. «No me ha tocado esa situación; lo más parecido que viví fue…» y cuentas el ejemplo más cercano. Vale más que inventar. Si de verdad no tienes nada parecido, pregunta qué buscan con la pregunta y contesta eso.
¿Las respuestas cambian si la entrevista es con un headhunter y no con la empresa?
La forma es la misma. Cambia el énfasis: a un headhunter le sirven los datos para ubicarte, cargo, rubro, equipo, ciudad y renta, y conviene dárselos directo. Las preguntas de comportamiento las va a hacer la empresa.
¿Y si me preguntan la edad o si tengo hijos?
Puedes contestar en una frase y volver al cargo: «tengo 52, dos hijos ya grandes, y lo que me interesa de este cargo es…». No hace falta ofenderse ni negarte, salvo que la entrevista entera gire en torno a eso, y entonces ya sabes algo de la empresa.
¿Cómo preparo mis ejemplos?
Escribe cinco o seis situaciones de tu carrera con un problema, lo que hiciste tú y el resultado, cada una en cuatro frases. Elige las que más se parezcan al cargo. Con esas cinco contestas casi todo lo de arriba, porque cada ejemplo sirve para varias preguntas.
Todo lo de arriba lo puedes hacer por tu cuenta: elige tus cinco ejemplos, escribe las respuestas que más te cuestan y dilas en voz alta hasta que te salgan sin leer. Si prefieres no hacerlo por tu cuenta, re•story (restory), de re•start, lo hace contigo: una IA te pregunta una cosa a la vez y escribe tu presentación, cómo explicar por qué saliste y tu LinkedIn, sólo con lo que contaste o subiste. Una persona del equipo lo lee antes de entregártelo.