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Pretensión de renta: cuánto pedir y cómo decirlo en una entrevista

Di un rango, no un número: el piso es lo mínimo con lo que aceptarías y el techo es lo que vale el cargo según lo que averiguaste. Aclara si hablas de renta líquida o bruta, dilo en una frase y sin disculpas, y devuelve la pregunta: «¿en qué rango está pensado el cargo?». Nunca lo improvises en la entrevista.

Por el Equipo re•startActualizada el

Por qué incomoda, y por qué igual hay que tener el número

La pregunta llega de varias formas: «¿cuál es tu pretensión de renta?», «¿cuánto ganabas?», «¿en qué rango te mueves?», o como un campo obligatorio en el formulario de postulación. Es la misma pregunta. Quien la hace quiere saber dos cosas: si estás dentro de lo que la empresa puede pagar, y si sabes cuánto vales. La segunda pesa más de lo que parece.

Después de muchos años en una empresa, la renta se construyó con reajustes, bonos y antigüedad, y a veces ya no se parece a lo que paga el mercado por ese cargo. Puede ser más y puede ser menos. Por eso la respuesta no puede ser «lo que ganaba antes» ni «lo que ustedes ofrezcan»: la primera puede estar fuera de rango y la segunda te deja sin posición. Hay que llegar con un número construido.

Cómo construir tu rango antes de la entrevista

  1. Averigua qué paga el mercado por ese cargo

    Tres o cuatro fuentes, no una: avisos que publiquen el rango, excolegas en cargos parecidos, un headhunter que conozcas, y las encuestas de remuneraciones que circulan en tu rubro. Escribe los números que te salgan, con su fuente.

  2. Decide tu piso

    Lo mínimo con lo que aceptarías el cargo y seguirías contento a los seis meses. Sale de tus cuentas, no del mercado. Si el piso está sobre lo que paga el mercado, es mejor saberlo ahora que en la tercera entrevista.

  3. Decide tu techo

    Lo que vale el cargo para quien lo hace bien, según lo que averiguaste. Entre el piso y el techo no debería haber más de un veinte o un veinticinco por ciento; un rango más ancho dice que no sabes.

  4. Decide si hablas en líquido o en bruto

    En Chile se pregunta de las dos formas y se confunden seguido. Elige una, dila con la palabra («líquida», «bruta») y mantenla en toda la conversación.

  5. Escribe la frase y dila en voz alta

    Una frase, con el rango y la palabra. Si al decirla te sale una disculpa o una explicación, todavía no la tienes lista.

Lo que no entra en el rango: lo que necesitas para pagar tus cuentas, lo que ganaba tu jefe, ni lo que crees merecer por los años. Todo eso es verdad, y nada de eso le sirve a quien pregunta.

Cinco ejemplos, según el momento

Son ejemplos ilustrativos: los cargos y las cifras están inventados para mostrar la forma, y no son datos de mercado ni de personas reales. Fíjate en que cada respuesta tiene un rango, dice en qué moneda de conversación está («líquida», «bruta») y termina devolviendo la pregunta.

EjemploEn la primera entrevista, cuando preguntan de frente

Para un cargo como éste, por lo que he visto en el mercado y por lo que hacía en mi cargo anterior, estoy pensando en un rango de dos millones ochocientos a tres millones trescientos líquidos. Me interesa más el proyecto que el número exacto, así que si el cargo está pensado en otro rango, prefiero saberlo ahora. ¿Ustedes en qué rango lo tienen?

Rango, palabra «líquidos», una frase de contexto y la pregunta de vuelta. Sin «no sé», sin «depende», sin «lo que ustedes digan».

EjemploCuando preguntan cuánto ganabas antes

En mi último cargo estaba en torno a los tres millones líquidos, con bonos aparte. Pero llevaba catorce años ahí, y esa cifra tiene antigüedad adentro. Para este cargo prefiero hablar de lo que vale el puesto: estoy pensando en un rango de dos millones ochocientos a tres millones trescientos, y me interesa saber en qué rango lo tienen ustedes.

La renta anterior no se miente, porque se puede comprobar. Se dice redondeada y se pasa enseguida al rango del cargo nuevo.

EjemploSi el cargo es un escalón más abajo que el anterior

Sé que este cargo está un nivel por debajo del que tenía, y lo postulé sabiéndolo: me interesa el rubro y la empresa. Por eso mi rango no es el de mi cargo anterior, sino el de éste: estoy pensando entre dos millones doscientos y dos millones seiscientos líquidos. ¿Está dentro de lo que tienen presupuestado?

Nombrar el escalón tú evita que lo nombren por ti, y decir que ajustaste el rango muestra que sabes dónde estás parado.

EjemploSi la pregunta llega antes de saber de qué se trata el cargo

Prefiero darles un número bien pensado y no uno al voleo. ¿Me pueden contar primero el alcance del cargo, el equipo y a quién reporta? Con eso les doy un rango ahora mismo, en esta misma conversación.

Sirve una vez. Si insisten, das el rango: negarse dos veces se lee como no tener número.

EjemploCuando la oferta llega por debajo de tu piso

Gracias por la oferta; me interesa el cargo y quiero que esto resulte. El número está por debajo de lo que conversamos, y por debajo de mi piso, que es dos millones ochocientos líquidos. ¿Hay espacio para acercarse a eso, o para compensarlo con algo más, como un bono por cumplimiento o una revisión a los seis meses?

Se negocia sobre lo que ya se dijo, no sobre un número nuevo. Y se abre una segunda puerta, por si la primera no se puede.

Si insisten en un número exacto

Algunos procesos exigen un número, no un rango: un formulario con un campo obligatorio, un headhunter que lo necesita para presentarte. Da el techo de tu rango, o un punto un poco por debajo del techo. Nunca el piso: desde el piso no hay hacia dónde negociar, y el piso es tuyo, no de ellos.

Si en una entrevista te dicen «pero dame un número», contesta con el techo y la razón en una frase: «tres millones trescientos líquidos, que es lo que he visto que paga este cargo cuando la persona ya llega con experiencia en el rubro». Y vuelves a lo que sabes hacer.

Lo que conviene evitar

Evitar

  • Improvisar el número en la entrevista: se nota, y lo que sale es casi siempre más bajo de lo que vales.
  • «Lo que ustedes ofrezcan» o «estoy abierto»: te deja sin posición, y lo que ofrecen después es el piso de ellos.
  • Mentir sobre la renta anterior: se puede comprobar, y después de eso nada de lo demás cuenta.
  • Pedir por lo que necesitas («tengo dos hijos en la universidad»): es verdad, pero quien pregunta no puede hacer nada con eso y te pone en lugar de pedir, no de valer.
  • Disculparse por el número («sé que es harto, pero…»): le enseñas a la otra persona a bajarlo.
  • Mezclar líquido y bruto sin decir cuál: se descubre al final del proceso, cuando ya es tarde para arreglarlo.
  • Un rango demasiado ancho («entre dos y cuatro millones»): dice que no sabes cuánto vales.
  • Aceptar en el momento una oferta por debajo de tu piso para no perderla: pide un día para pensarlo. Siempre se puede pedir un día.

Preguntas frecuentes

¿Doy un número o un rango?

Un rango, con no más de un veinte o veinticinco por ciento entre el piso y el techo. Si el proceso exige un número único, da el techo o un punto cerca del techo; nunca el piso, que es tuyo y desde ahí no hay hacia dónde negociar.

¿Tengo que decir cuánto ganaba antes?

Si te lo preguntan, no mientas: se puede comprobar. Dilo redondeado, con una frase de contexto si la cifra traía antigüedad o bonos, y pasa enseguida al rango del cargo nuevo, que es lo que importa.

¿Hablo en renta líquida o bruta?

Elige una y dila con la palabra cada vez. En Chile se pregunta de las dos formas y es común que empresa y candidato hablen de cosas distintas sin saberlo. Si te preguntan en la otra, pide un momento y conviértela con calma; no la adivines.

¿Y si el cargo es un nivel más bajo que el que tenía?

Nómbralo tú antes de que lo hagan ellos, y da el rango de ese cargo, no el de tu cargo anterior. Decir que ajustaste el rango a propósito muestra que sabes dónde estás parado y que postulaste en serio.

¿Qué hago si la oferta está por debajo de mi piso?

Agradece, di que te interesa y recuerda el número que conversaron. Pregunta si hay espacio para acercarse o para compensarlo con algo más: un bono, una revisión a los seis meses, más vacaciones. Y pide un día antes de responder: siempre se puede pedir un día.

¿Puedo negarme a responder?

Una vez, y con una razón: «prefiero darles un número bien pensado; cuéntenme primero el alcance del cargo». Si insisten, das el rango. Negarse dos veces se lee como no tener número, y eso es peor que cualquier número.

Todo lo de arriba lo puedes hacer por tu cuenta: averigua el mercado, decide tu piso y tu techo, y escribe la frase. Si prefieres no hacerlo por tu cuenta, re•story (restory), de re•start, lo hace contigo: una IA te pregunta una cosa a la vez y escribe cómo presentarte, cómo explicar por qué saliste y cómo responder las preguntas difíciles, incluida ésta, sólo con lo que contaste o subiste. Una persona del equipo lo lee antes de entregártelo.

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