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GuíasDespués de un despido

Me despidieron: qué hacer las primeras dos semanas

Las primeras dos semanas después de un despido tienen tres partes: los papeles, que se revisan con calma y se consultan si hay dudas; el seguro de cesantía, que se activa pronto; y avisarle a la gente que importa, con un mensaje corto y sin amargura. Lo que no se hace todavía: postular a todo, reescribir el currículum a la rápida y publicar en LinkedIn el mismo día.

Por el Equipo re•startActualizada el

Los primeros días: respirar, y no decidir nada grande

Que te hayan desvinculado es un golpe, aunque lo vieras venir, y los primeros dos o tres días no son para decidir nada. Son para contarle a tu casa, dormir, y dejar que pase la primera ola. Nada de lo que hagas en esos días va a cambiar tu búsqueda; varias cosas que hagas apurado sí la pueden complicar.

Después de eso, esta guía es una lista. No es la historia de tu salida ni cómo contarla: eso viene después, y para eso hay otras guías. Es lo que hay que hacer, en orden, en las primeras dos semanas, para que nada se te pase y para que, cuando empieces a buscar, empieces ordenado.

Los papeles: revisar con calma, consultar si hay dudas

  1. Pide todo por escrito

    La carta de desvinculación, el finiquito propuesto y cualquier acuerdo que te hayan ofrecido de palabra. Lo que no está escrito no existe. Guarda copia de todo, fuera del computador de la empresa.

  2. No firmes el mismo día

    Es tu derecho llevarte el finiquito a leer. Si te apuran, es una razón más para no firmar en el momento. Un día o dos no cambian nada para la empresa y sí para ti.

  3. Revisa que estén todas las partes

    Remuneraciones pendientes, vacaciones no tomadas, lo que corresponda por la causal que se invocó, y cualquier bono o beneficio pactado. No los calcules tú de memoria: compara con tus liquidaciones y tu contrato.

  4. Consulta antes de firmar si algo no calza

    La Dirección del Trabajo atiende consultas sobre finiquitos y causales; también puedes pedirle a un abogado laboral una revisión, que suele ser corta. Es mucho más fácil corregir antes de firmar que después.

  5. Firma donde corresponde

    El finiquito se ratifica ante un ministro de fe; la empresa te dice dónde. Si firmas con reserva de derechos por algo específico, déjalo escrito en el mismo documento.

Esta guía no te dice cuánto te corresponde ni en qué plazo, a propósito: eso depende de tu contrato, de la causal y de la ley vigente, y una cifra equivocada acá te haría daño. Lo que sí te dice: que lo revises con calma, que preguntes, y que no firmes apurado.

El seguro de cesantía y lo que sigue de la empresa

  • Seguro de cesantía: si cotizabas, tienes una cuenta en la AFC. Infórmate pronto de cómo se solicita y qué documentos piden, porque el trámite tiene plazos y requisitos que conviene conocer la primera semana y no la cuarta. La información oficial está en el sitio de la AFC y en sus sucursales.
  • Salud: pregunta hasta cuándo sigues cubierto por tu sistema actual y qué pasa después. Es una pregunta para tu isapre o Fonasa, y conviene hacerla antes de que la cobertura cambie.
  • Certificado de cotizaciones y certificado de antigüedad o de cargo: pídelos ahora, mientras la relación con la empresa está fresca. Los vas a necesitar para postular.
  • Correo y archivos: antes de que te corten el acceso, respalda lo que es tuyo (contactos, certificados, evaluaciones). Lo que es de la empresa se queda; llevárselo trae problemas.
  • Referencias: pídele a dos o tres personas, en persona o por teléfono, que estén dispuestas a hablar de ti. Un jefe, un par, alguien a quien lideraste. Mejor ahora que en seis meses.

A quién avisar, y cómo: cuatro mensajes

La gente se entera igual; la diferencia está en si se entera por ti y con tus palabras. Son ejemplos ilustrativos, con nombres y cargos inventados, para adaptar. Todos tienen lo mismo: la noticia en una frase, sin culpar a nadie, y qué viene ahora. Nada de la historia, nada de cómo te lo dijeron.

EjemploAl equipo que lideraste, el último día o el siguiente

Equipo: desde hoy ya no sigo en la empresa. Fue una decisión de reestructuración y no tiene que ver con ustedes ni con el trabajo que hicimos juntos, del que estoy orgulloso. Les dejo mi correo y mi teléfono personal; cuenten conmigo para lo que necesiten. Nos vamos a seguir viendo. Gracias por estos años.

Corto, sin detalles de la salida, y deja la puerta abierta. El equipo son tus mejores referencias del futuro.

EjemploA un excolega o exjefe de confianza, por mensaje

Hola, Andrea. Te cuento antes de que te llegue por otro lado: salí de la empresa esta semana, con la fusión de las dos áreas comerciales. Estoy bien, ordenándome. Voy a empezar a buscar en unas semanas, en cargos comerciales de consumo masivo o servicios. Cuando tengas un rato me encantaría tomarnos un café y que me cuentes cómo ves el mercado.

La noticia, que estás bien, qué buscas en una frase, y una petición concreta y pequeña. No pide pega: pide un café.

EjemploA un contacto del rubro con quien no hablas hace tiempo

Hola, Rodrigo, tanto tiempo. Te escribo porque acabo de salir de la empresa, después de catorce años, y estoy empezando a mirar qué viene. Lo mío sigue siendo la logística de consumo masivo; busco una gerencia o subgerencia de operaciones en una empresa que esté creciendo. Tú conoces bien el rubro: si se te ocurre alguna empresa en esa etapa, o alguien con quien valga la pena conversar, te lo agradecería mucho.

Para alguien con quien no hay confianza reciente, se dice qué buscas con más precisión, y la petición es un nombre o una empresa, que se puede contestar en una línea.

EjemploEn LinkedIn, si decides publicarlo (no antes de dos semanas)

Después de catorce años, cerré mi etapa en la empresa. Me llevo un equipo que hoy resuelve solo lo que antes pasaba por mí, y una operación que creció un cuarenta por ciento sin crecer en gente. Empiezo a mirar lo que viene: operaciones o logística en una empresa que esté creciendo y necesite ordenar su distribución. Si conoces a alguien en esa etapa, me encantaría conversar.

Se publica cuando ya tienes claro qué buscas, no el día de la salida. Resultados, no despedida; qué buscas, no «abierto a oportunidades».

Lo que no se hace todavía

Evitar

  • Postular a todo lo que aparezca los primeros días: sin saber qué buscas, postulas mal y te desgastas con rechazos que no significan nada.
  • Reescribir el currículum a la rápida el fin de semana: primero hay que saber qué buscas y qué resultados vas a contar. Para eso hay una guía propia.
  • Publicar en LinkedIn el mismo día: lo que sale ese día tiene rabia o pena, y queda escrito. Dos semanas, mínimo.
  • Hablar mal de la empresa o de tu jefe, en persona o por escrito: el rubro es chico y lo que digas vuelve. Además, es la primera pregunta que te van a hacer en una entrevista, y conviene que la respuesta ya esté tranquila.
  • Firmar el finiquito apurado, o sin leerlo, o sin consultar lo que no calza.
  • Decidir cambios grandes de vida (vender, mudarse, emprender) en las primeras semanas: se decide mejor en un mes, con la cabeza fría y los papeles cerrados.
  • Aceptar lo primero que aparezca por miedo: un cargo que no calza se nota a los seis meses, y vuelves a empezar.

Y a partir de la tercera semana

Con los papeles cerrados, el seguro activado y la gente avisada, empieza lo otro: decidir qué buscas, y aprender a contarlo. Qué haces y para quién, un resultado que lo pruebe, y qué buscas ahora. Es la misma frase en el currículum, en LinkedIn, en el café con un contacto y en la entrevista. Para cada una de esas hay una guía en esta misma serie, y por ahí conviene seguir: por «háblame de ti».

Preguntas frecuentes

¿Tengo que firmar el finiquito el mismo día?

No. Puedes llevártelo a leer y volver a firmarlo; un día o dos no cambian nada para la empresa. Si algo no calza con tu contrato o tus liquidaciones, consulta antes de firmar, en la Dirección del Trabajo o con un abogado laboral. Después de firmado es mucho más difícil corregir.

¿Cuánto me corresponde de indemnización?

Depende de tu contrato, de la causal que se invocó y de la ley vigente, y por eso esta guía no da una cifra: una equivocada te haría daño. Compara el finiquito con tu contrato y tus liquidaciones, y si hay dudas, consulta en la Dirección del Trabajo antes de firmar.

¿Cuándo pido el seguro de cesantía?

Infórmate la primera semana. El trámite tiene requisitos y plazos que conviene conocer de entrada, y la información oficial está en el sitio de la AFC y en sus sucursales. Esta guía no detalla los plazos a propósito: cambian, y lo que importa es que no se te pase.

¿Le cuento a la gente, o espero a tener algo?

Cuenta ahora, con un mensaje corto: la noticia en una frase, que estás bien, qué buscas y una petición chica, como un café o un nombre. La gente se entera igual; la diferencia es si se entera por ti. Esperar a tener algo es esperar sin ayuda.

¿Publico en LinkedIn que salí?

Si quieres, pero no antes de dos semanas, y cuando ya sepas qué buscas. Lo que se publica el día de la salida tiene rabia o pena y queda escrito. Cuando lo hagas: resultados de la etapa que cierras y qué buscas, no una despedida ni «abierto a oportunidades».

¿Y si quiero emprender en vez de buscar trabajo?

Está bien, y es una decisión para dentro de un mes, no para la primera semana. Con los papeles cerrados y la cabeza fría se decide mejor. Mientras tanto, las dos cosas se preparan igual: saber qué sabes hacer y poder contarlo.

Todo lo de arriba lo puedes hacer por tu cuenta: los papeles con calma, el seguro a tiempo, los mensajes cortos. Lo que viene después, saber qué buscas y cómo contarlo, también lo puedes hacer solo con las otras guías de esta serie. Si prefieres no hacerlo por tu cuenta, re•story (restory), de re•start, lo hace contigo: una IA te pregunta una cosa a la vez y escribe cómo presentarte, qué poner en LinkedIn y cómo explicar por qué saliste, sólo con lo que contaste o subiste. Una persona del equipo lo lee antes de entregártelo.

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