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Qué escribir en el «Acerca de» de LinkedIn: ejemplos
Por el Equipo re•startActualizada el
Para qué sirve, y por qué las dos primeras líneas
El «Acerca de» es el único lugar de tu perfil donde hablas tú. El resto son cargos, fechas y empresas, que dicen dónde estuviste y no qué sabes hacer. Quien llega a tu perfil, sea un reclutador, un excolega o alguien que te quiere recomendar, lee el titular, mira la foto y baja a este cuadro. Si no entiende en diez segundos qué haces, sigue de largo.
LinkedIn muestra sólo las primeras líneas del cuadro y esconde el resto detrás de «ver más». Por eso la primera frase no puede ser un calentamiento: tiene que decir qué haces y para quién. Lo que va después lo lee quien ya se interesó.
Si ya tienes escrita tu respuesta a «háblame de ti», el «Acerca de» es la misma respuesta puesta por escrito, con una diferencia: nadie te va a interrumpir ni a preguntar, así que tiene que cerrar solo. Si no la tienes, esta guía te sirve para las dos.
Las tres partes
Qué haces y para quién
Una o dos frases, en presente, aunque hoy no tengas contrato: «Llevo veinte años en operaciones de retail y lo que mejor hago es…». Tu oficio no se acabó cuando terminó tu último contrato.
Uno o dos resultados que lo prueben
Algo que quedó funcionando o que cambió de verdad, con el antes y el después. Si no tienes la cifra exacta, cuéntalo con palabras; no la inventes, porque en una entrevista te la van a pedir.
Qué buscas ahora
Cargo, rubro y, si quieres, ciudad. Es lo que le permite a alguien pensar en ti para algo concreto. «Abierto a nuevos desafíos» no le sirve a nadie: no se sabe qué ofrecerte.
Se escribe en primera persona: «llevo», «hice», «busco». En tercera persona («Juan es un profesional con amplia experiencia») suena a que lo escribió otro, y en LinkedIn eso se nota. Entre 80 y 150 palabras es un largo que se lee entero; más de eso, se salta.
Cinco ejemplos, según tu caso
Son ejemplos ilustrativos: los cargos, los años y las cifras están inventados para mostrar la forma, y no son de personas reales. Fíjate en que la primera frase dice qué hace la persona, en que hay un resultado con antes y después, y en que el final dice qué busca. Cámbiales todo lo que no calce contigo.
Llevo veintidós años en logística de consumo masivo, casi todos en la misma empresa, donde pasé de supervisor de bodega a gerente de distribución. Lo que mejor hago es que la operación funcione sin sobresaltos cuando el volumen cambia: en los últimos cinco años el despacho creció un cuarenta por ciento con el mismo centro de distribución, y el nivel de servicio se mantuvo sobre el noventa y siete por ciento. Me gusta trabajar con los equipos de piso, y formé a los tres jefes de turno que hoy llevan la operación. Busco una gerencia o subgerencia de operaciones o logística en una empresa que esté creciendo y necesite ordenar su distribución, en Santiago o en la zona central.
Los años en una empresa se cuentan por lo que cambió adentro, no por la cantidad. El ascenso y un resultado con cifras hacen el trabajo.
Soy ingeniera comercial y llevo dieciséis años en marketing de servicios financieros, los últimos siete como subgerente de marketing digital en una compañía de seguros. Lo mío es que la inversión en medios se convierta en clientes: rediseñé el proceso de captación digital y el costo por póliza vendida bajó a la mitad en dos años. Salí en agosto, cuando la compañía fusionó sus áreas comerciales. Busco una subgerencia o gerencia de marketing en servicios o retail, donde el canal digital sea el que tenga que crecer.
La salida va en una frase y después de lo que sabes hacer. Decirla tú evita que quien lee se pregunte qué pasó, y no le das más detalle del que hace falta.
Llevo diecinueve años en control de calidad en la industria de alimentos, los últimos ocho a cargo del área en una planta con trescientas personas. Lo que sé hacer es que un proceso cumpla una norma todos los días y no sólo el día de la auditoría: dejamos tres años seguidos sin no conformidades mayores en certificaciones internacionales. Quiero llevar eso a la industria farmacéutica o a dispositivos médicos, donde el problema es el mismo con otro reglamento. Busco una jefatura o subgerencia de calidad o aseguramiento de calidad, y estoy dispuesta a entrar un escalón más abajo para aprender el rubro.
El cambio se cuenta por el problema que resuelves, no por el rubro de donde vienes, y el salto lo nombras tú antes de que alguien se lo pregunte.
Soy abogado y trabajé catorce años en el área legal de empresas de energía, los últimos seis como jefe de contratos de una generadora. Lo que mejor hago es cerrar contratos complejos sin que se atrase el negocio: negocié los contratos de construcción de dos parques eólicos, que se firmaron en plazo y sin disputas posteriores. Hace dos años me tomé una pausa por un tema de salud en la familia; hoy está resuelto y estoy de vuelta. En este tiempo asesoré a dos empresas pequeñas en sus contratos de suministro. Busco una jefatura legal o de contratos en energía, infraestructura o minería.
La pausa va en una frase, sin pedir disculpas y sin más detalle del necesario. Lo que hiciste en ese tiempo, aunque sea chico, va después.
Llevo veinticinco años en recursos humanos, los últimos diez como gerenta de personas en empresas de retail y servicios, con equipos de hasta ochocientas personas. Lo que mejor hago es ordenar la gestión de personas cuando una empresa crece más rápido que su estructura: en mi último cargo armamos desde cero los procesos de selección, evaluación y compensaciones, y la rotación del primer año bajó a menos de la mitad. Hoy trabajo por mi cuenta: acompaño a empresas medianas que no tienen gerencia de personas y necesitan una, de forma parcial o por proyecto. Si tu empresa está en esa etapa, conversemos.
Cuando ofreces un servicio, el final cambia: en vez de qué buscas, dices a quién le sirves y cómo contactarte.
Lo que conviene evitar
Evitar
- Empezar con adjetivos («profesional proactivo, orientado a resultados, con sólida experiencia»): los dice todo el mundo y no se pueden comprobar. Un resultado dice lo mismo y se cree.
- Escribir en tercera persona: suena a que lo redactó otro, y en LinkedIn eso se nota.
- Pegar el currículum: la lista de cargos ya está más abajo en el perfil. El cuadro es para lo que la lista no dice.
- Terminar con «abierto a nuevos desafíos» o «en búsqueda de nuevas oportunidades»: nadie sabe qué ofrecerte. Di el cargo y el rubro.
- Disculparte por la edad, por los años en una empresa o por la pausa: le enseñas a quien lee a ver un problema donde no lo hay.
- Una lista de competencias en vez de un texto: «liderazgo, negociación, trabajo en equipo» no cuenta nada. Las palabras clave sirven, pero dentro de una frase que diga qué hiciste con ellas.
- Dejarlo vacío porque «mi experiencia habla por sí sola»: no habla. Un perfil sin «Acerca de» es un perfil del que nadie sabe qué pensar.
Si hoy no estás trabajando
Escríbelo igual, en presente y por tu oficio: «llevo dieciséis años en marketing» es verdad aunque hoy no tengas contrato. No pongas «desempleado», «cesante» ni «en transición» en el «Acerca de» ni en el titular: no dice qué sabes hacer y es lo primero que se lee. La salida, si quieres nombrarla, va en una frase después de lo que haces, como en el segundo ejemplo.
Hay quien prefiere no decir nada de la salida en el perfil y reservarlo para la conversación. Está bien también. Lo que no conviene es que el perfil se contradiga: si el último cargo tiene fecha de término, el «Acerca de» no puede hablar en presente de ese cargo. Habla en presente de tu oficio, no del puesto.
Cómo escribirlo en media hora
Escribe la primera frase diez veces
Qué haces y para quién, en una línea. Elige la que entendería alguien que no es de tu rubro.
Elige un resultado, o dos
Los que más se parezcan al cargo que buscas. Con antes y después. Si no tienes la cifra, el cambio contado con palabras vale.
Escribe qué buscas en una frase
Cargo, rubro y ciudad. Si tienes dos opciones, nómbralas; si tienes cinco, todavía no sabes.
Cuenta las palabras
Entre 80 y 150. Si pasa, corta trayectoria, nunca el resultado ni el final.
Léelo en el celular
Es donde lo va a leer la mayoría. Mira qué queda antes del «ver más» y si eso, solo, ya dice qué haces.
Después de publicarlo, revisa que el titular y el «Acerca de» digan lo mismo. Si el titular dice un cargo y el cuadro dice otro, quien lee no sabe cuál creer. Para el titular hay una guía aparte.
Preguntas frecuentes
¿Qué largo debe tener el «Acerca de» de LinkedIn?
Entre 80 y 150 palabras: lo que se lee entero en el celular. LinkedIn permite bastante más, pero más de 200 palabras se salta. Las dos primeras líneas tienen que decir qué haces, porque son las únicas que se ven antes del «ver más».
¿Se escribe en primera o en tercera persona?
En primera persona: «llevo», «hice», «busco». Es tu perfil y hablas tú. La tercera persona suena a biografía escrita por otro y, en LinkedIn, a texto genérico.
¿Pongo que estoy buscando trabajo?
Pon qué buscas: cargo, rubro y ciudad. Eso es más útil que decir que buscas. Palabras como «desempleado», «cesante» o «en transición» no van ni en el «Acerca de» ni en el titular: no dicen qué sabes hacer. Si quieres nombrar la salida, una frase después de lo que haces basta.
¿Es lo mismo que la respuesta a «háblame de ti»?
Es la misma estructura, qué haces, un resultado y qué buscas, puesta por escrito. La diferencia es que nadie te va a interrumpir ni a preguntar, así que tiene que cerrar solo. Si tienes una, la otra se escribe en media hora.
¿Pongo palabras clave para que me encuentren los reclutadores?
Sí, pero dentro de frases que digan qué hiciste con ellas: «negocié los contratos de construcción de dos parques eólicos» contiene «contratos», «construcción» y «energía» sin parecer una lista. Una lista suelta de competencias no cuenta nada y se nota que está puesta para el buscador.
¿Uso emojis o viñetas?
Con muchos años de carrera, un texto corrido de dos o tres párrafos se lee más serio y no necesita adornos. Si quieres separar las tres partes, un salto de línea basta. Los emojis no suman y a cierta parte de quien lee le restan.
Todo lo de arriba lo puedes hacer por tu cuenta: escribe la primera frase, elige tu resultado y di qué buscas, en menos de 150 palabras. Si prefieres no hacerlo por tu cuenta, re•story (restory), de re•start, lo hace contigo: una IA te pregunta una cosa a la vez y escribe tu «Acerca de» y tu titular de LinkedIn, junto con tu presentación y cómo explicar por qué saliste, sólo con lo que contaste o subiste. Una persona del equipo lo lee antes de entregártelo.